La Avenida de la Libertad estuvo tres meses levantada en 2019 porque el firme original no resistió ni dos temporadas de tráfico pesado hacia el polígono de Carrús. Cuando revisamos el expediente, el fallo era claro: el estudio geotécnico previo había modelado una subrasante genérica, sin considerar los limos arenosos de baja capacidad portante que dominan la vega del Vinalopó a su paso por Elche. Diseñar un pavimento flexible en esta ciudad exige mucho más que seleccionar una mezcla bituminosa en catálogo. Implica correlacionar el CBR real del terreno —extraído de pozos y ensayos de penetración SPT en los primeros dos metros— con las cargas equivalentes previstas a 20 años. Nuestro equipo integra la campaña de campo en fase de proyecto para que los módulos resilientes de subrasante, base granular y capa asfáltica trabajen como un solo sistema, no como tres capas que se deforman por separado al primer calor de agosto o con las lluvias torrenciales de otoño.
Un pavimento flexible bien diseñado sobre los limos del Vinalopó debe transferir las cargas al terreno sin que la subrasante plastifique: el CBR de campo manda sobre cualquier catálogo de secciones.
