Uno de los errores más frecuentes que vemos en obra nueva por la comarca de Elche, desde la zona de expansión del Pla hasta los polígonos de Carrús, es asumir que una simple capa de zahorra tiene la misma capacidad portante en todo el predio. El problema estalla cuando el proyecto no consideró la presencia de limos arcillosos con elevada plasticidad, que bajo el tráfico de maquinaria pesada o tras una lluvia torrencial típica del otoño ilicitano, pierden toda su resistencia. El análisis granulométrico completo —que combina tamices para la fracción gruesa e hidrómetro para los finos— es lo que te permite saber si ese suelo que parece compacto va a comportarse como un drenaje eficiente o como una esponja inestable bajo tu cimentación. Nuestro laboratorio procesa muestras de toda el área metropolitana de Elche entregando curvas granulométricas fiables que evitan esos sobrecostes de última hora que nadie quiere explicar al promotor.
La diferencia entre un suelo bien clasificado y uno mal graduado en Elche puede ser un 30% de sobrecosto en movimiento de tierras. La curva granulométrica te dice cuál tenés antes de mover un metro cúbico.
