Proyectar una calle en el barrio de Altabix sin verificar la resistencia del suelo es un riesgo que se paga con deformaciones prematuras. Lo vemos con frecuencia en obra: la subrasante tiene menos capacidad de la supuesta y el paquete de firme calculado se queda corto. En Elche, donde alternan limos arcillosos del Vinalopó con costras calizas y rellenos antrópicos en zonas de expansión urbana, la variabilidad es la norma. Por eso realizamos el ensayo CBR siguiendo la metodología de la NLT‑111/87 tanto en laboratorio como in situ, para que el dimensionamiento del pavimento parta de un dato real. Complementamos la caracterización con ensayos Proctor si la compactación de la explanada es parte del proyecto, y con granulometría para clasificar el material según el PG‑3 antes de cualquier decisión de diseño.
Un índice CBR inferior a 5 exige estabilizar la subrasante o sobredimensionar el firme, y en Elche ese valor aparece con más frecuencia de la esperada.
