Los acelerógrafos digitales de tres componentes y los equipos de adquisición multicanal para ensayos MASW son los primeros en llegar al solar. Instalamos geófonos de 4.5 Hz y tendidos sísmicos con martillo instrumentado para capturar la respuesta dinámica del terreno ilicitano. Cada campaña de microzonificación en Elche arranca con la caracterización de las ondas de corte (Vs) en los primeros 30 metros. Este parámetro define el perfil de velocidad y permite clasificar el sitio según la NCSE-02. El sustrato en la zona no es homogéneo: alternamos capas de margas del Keuper, calizas bioclásticas y depósitos cuaternarios del Vinalopó. Por eso el dato sísmico directo es irrenunciable. Combinamos los registros de ruido ambiental y los tendidos de refracción sísmica para mapear contrastes de rigidez que los sondeos mecánicos no detectan a simple vista.
Un espectro de diseño adaptado a la geología de Elche reduce la incertidumbre sísmica y evita sobredimensionar la estructura.
