El gato hidráulico de 500 kN se asienta sobre el terreno ilicitano, conectado a una viga de reacción lastrada con camión. Así empieza cada ensayo de placa de carga que ejecutamos en Elche, en parcelas que muchas veces esconden arcillas expansivas o costras calizas bajo la capa vegetal. La placa circular de acero, habitualmente de 30 o 60 centímetros de diámetro, se coloca en el fondo de una excavación somera y recibe carga por escalones mientras los comparadores digitales registran asentamientos a la centésima de milímetro. La presencia de la Sierra del Molar al norte y el río Vinalopó al oeste define una estratigrafía local muy variable, donde la capacidad portante puede cambiar drásticamente en pocos metros. Por eso el ensayo PLT in situ —contemplado en la UNE 103808 y alineado con el Eurocódigo 7— se vuelve imprescindible para validar hipótesis de cálculo en cimentaciones superficiales. Complementamos este procedimiento con calicatas exploratorias cuando necesitamos correlacionar la deformabilidad superficial con la estratigrafía profunda del solar.
El módulo de balasto obtenido con PLT reduce la incertidumbre del modelo geotécnico y optimiza el dimensionado de cimentaciones superficiales en el Camp d'Elx.
