Con una altitud media de 86 metros y una extensión que abarca desde las dunas litorales hasta las estribaciones de la Serra del Molar, el subsuelo de Elche presenta una complejidad que exige técnicas geofísicas precisas. Los limos, arcillas y margas del Cuaternario que dominan el llano aluvial del Vinalopó alternan con niveles de gravas y arenas, generando contrastes de resistividad que un sondeo mecánico por sí solo no puede mapear. Nuestro equipo técnico utiliza el Sondeo Eléctrico Vertical para obtener perfiles de resistividad en profundidad, una variable crítica para diseñar sistemas de puesta a tierra eficaces, localizar acuíferos salobres en el término municipal o identificar la interfaz entre los sedimentos blandos y el sustrato rocoso. Este método, aplicado sistemáticamente en proyectos de urbanización e infraestructura hídrica en la comarca, permite correlacionar la respuesta eléctrica con la microzonificación sísmica del área metropolitana, donde la geofísica es fundamental para interpretar el comportamiento dinámico del terreno.
Un contraste de solo 5 ohm·m entre capas puede ser la diferencia entre una puesta a tierra funcional y un fallo de seguridad en la instalación.
