El desarrollo urbano de Elche, desde la expansión de los barrios periféricos sobre el antiguo lecho del Vinalopó hasta los nuevos sectores hacia Matola, ha puesto sobre la mesa un reto geotécnico particular: la enorme variabilidad del subsuelo en distancias cortas. Nos encontramos con alternancias de limos arenosos, arcillas expansivas y niveles de gravas en pocos metros, donde un perfil de velocidad de ondas de corte (VS30) se convierte en el dato más fiable para clasificar el terreno. Nuestro equipo de laboratorio utiliza el ensayo MASW con adquisición multicanal para obtener estos perfiles directamente en campo, evitando las limitaciones de las correlaciones indirectas que a menudo subestiman la rigidez de los paquetes granulares cementados típicos de la zona. Complementamos esta prospección con calicatas cuando necesitamos verificar visualmente la estratigrafía superficial en sectores con posibles rellenos antrópicos.
Un perfil MASW bien ejecutado en Elche evita sobredimensionar cimentaciones por desconocimiento de la rigidez real del terreno.
